Aquí vuelvo.
Después de unos años repletos de cambios y experiencias, vuelvo a teclear sobre la entrada de un blog. La circunstancia me la ofrece un curso de teleformación del ámbito del trabajo y me digo porqué no, ahora llega un pequeño remanso a mi vida, todo parece alineado para que vuelva a jugar con las bitácoras, buscar rutas intuitivas sin esperar más resultados.
¿Por qué no?
Todos los que alguna vez hemos creado algún blog sabemos que lo difícil es mantener un ritmo de publicación, que las ocupaciones, los problemas o el cansancio no hagan mella en la ilusión por dedicar un rato a dejar una nueva gota en el mar de internet. Así que no prometo nada, sólo que la situación me lleva a hacerme esa pregunta, ¿por qué no?, y hay pocas cosas más serias que pararse a preguntarse algo a uno mismo.
En este punto me surge otra pregunta: ¿os digo desde el principio cuál era mi blog anterior?
No se me aparece claramente un sí, así que lo dejaremos estar. Eso sí, la temática será la misma: literatura (preferentemente poesía), teatro y reflexión. Porque, por convulsa que parezca la vida, los resortes que nos mueven son los mismos.
¿Por qué no?
Después de unos años repletos de cambios y experiencias, vuelvo a teclear sobre la entrada de un blog. La circunstancia me la ofrece un curso de teleformación del ámbito del trabajo y me digo porqué no, ahora llega un pequeño remanso a mi vida, todo parece alineado para que vuelva a jugar con las bitácoras, buscar rutas intuitivas sin esperar más resultados.
¿Por qué no?
Todos los que alguna vez hemos creado algún blog sabemos que lo difícil es mantener un ritmo de publicación, que las ocupaciones, los problemas o el cansancio no hagan mella en la ilusión por dedicar un rato a dejar una nueva gota en el mar de internet. Así que no prometo nada, sólo que la situación me lleva a hacerme esa pregunta, ¿por qué no?, y hay pocas cosas más serias que pararse a preguntarse algo a uno mismo.
En este punto me surge otra pregunta: ¿os digo desde el principio cuál era mi blog anterior?
No se me aparece claramente un sí, así que lo dejaremos estar. Eso sí, la temática será la misma: literatura (preferentemente poesía), teatro y reflexión. Porque, por convulsa que parezca la vida, los resortes que nos mueven son los mismos.
¿Por qué no?
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